Reseña de Medios: La radio familiar

Posted by Publicadas por Clemente Sánchez-Uribe On 11:26



Por Marisa Escribano

Aquel que tiene algo que decir, se desespera al no encontrar oyentes. Pero es más desolador para el auditorio el no encontrar alguien que tenga algo que decirle.
(Bertolt Brecht )

En México, el género radiofónico más escuchado después del musical es la radio hablada, con 1.5 millones de radioescuchas. Dentro de los programas más populares están los que son de corte familiar, es decir, aquellos cuyo contenido va dirigido a promover el bienestar y el desarrollo de la mujer, por ser justamente el pilar de la familia. Es así como gran parte de la programación está inundada de consejos, entrevistas, pláticas, anuncios, recomendaciones y actividades dirigidas hacia el género femenino, que abarca el 59% de la audiencia radiofónica.

Temas como autoestima, belleza, superación personal, astrología, salud, psicología, relaciones de pareja, cocina, manualidades, literatura, sexualidad, economía, chismes, espectáculos, entrevistas con los actores del momento, dietas, amor y desamor, forman tan sólo parte de algunos de los millones de minutos que inundan el cuadrante, tratando de llenar un hueco innegable que padecen gran parte de las mujeres mexicanas que se sienten solas y que encuentran en su estación favorita al conductor que creen les salvará la vida y les ayudará a encontrar la felicidad, el amor y la paz anhelada.

Sin duda alguna, este tipo de programas son de gran ayuda social; sin embargo, están llenos de banalidades dejando, en manos de supuestos expertos (invitados), el poder absoluto sobre los criterios que comparten con el auditorio, no siendo siempre los más indicados o los más éticos para tratar ciertos temas.



Además de este fenómeno se da otro igualmente importante. Los invitados a programas hablados buscan, de manera personal, beneficiarse con la importante penetración que tiene este tipo de medios, promocionándose o promoviendo alguna actividad de su especialidad con fines muy claros de lucro. Es decir que, aprovechando su participación en estos programas, se dedican a vender todo tipo de productos, cursos, objetos, talleres, conferencias y más, con la falsa promesa de un futuro mejor. Por ello, estos llamados “expertos” van de estación en estación y de programa en programa, más que por compartir conocimientos sustentados, a persuadir al auditorio de que ellos son los poseedores de la verdad.

Desde luego que no todos los programas familiares son así. Hay los que sí cuidan los contenidos que vierten a sus oyentes y que están conscientes de la importancia que tiene su mensaje y de cómo repercute, directa e indirectamente, en la calidad de vida de la mujer y por ende de su familia.

Hacer radio hoy representa un gran reto: elaborar programas dignos, confiables y veraces que sirvan de impulso a una sociedad que necesita cada vez más de líderes que le muestren el camino.